| | En un rincón de esta habitación de aspecto hospitalario se encuentra un personaje femenino rodeado de objetos quirúrgicos. Por cama usa una extraña camilla ginecológica, su baño es una palangana de aluminio. Interpretada por Belén Blanco, esta niñita es una presencia no menos inquietante. Sus actitudes de violencia hacia el muñeco que la acompaña parecen tener raíz en su propia experiencia como hija. El lenguaje poético que expresa se refiere a una infancia de soledad y castración. Blanco impone a su interpretación una gestualidad muy precisa y es sugerente el modo en que emplea su cuerpo para dar vida a los quiebres y contrastes que ha previsto la dirección. En lo que puede considerarse un defecto, la situación aparece presentada como una descripción que no progresa, que no es sometida a ningún cambio de peso. La música interpretada en vivo ilustra el paisaje opresivo que rodea a la protagonista. Lo mismo ocurre con las altisonantes intervenciones en alemán del padre, interpretado por Martín Von Tumpling. La imagen final refuerza el tipo de personalidad que proyectaría en su vida de relación si alguna vez llegara a tenerla, con un saludo nazi sobre el fondo de una svástica en negro y rojo. |